martes, 8 de marzo de 2011

La Luz del Faro




LA LUZ DEL FARO

Los últimos meses de su vida habían sido agotadores, tanto en el plano físico como en el emocional. Desde que tenía uso de razón siempre guardaba todo, jamás tiraba nada, le daba la sensación que aquello de lo que se desprendía, era como si tirara sus recuerdos y algo de ella desaparecía.

Su interior le pedía a gritos una limpieza, estaba desconcertada ya que por una extraña razón, cambiaba de sitio y tiraba todo, muchas de las cosas que tenía guardabas o no, y que en esos momentos sentía que no necesitaba. Abría sus cajones y aquellas prendas o simples cosas que la transportaban a muchos recuerdos, y que durante años habían estado ahí, en orden, esperando ser usados, ella sin ningún dolor ni reparo iba metiendo en bolsas e interiormente se decía – esto ya no lo necesito, esto jamás lo voy a utilizar, esto ya no me vale - .

Así hizo y deshizo con casa una de las estancias de su hogar,. Estaba en cierto modo asustada por ese comportamiento que no era habitual en ella, pero al mismo tiempo se sentía más ligera y no le causaba ningún dolor el desprenderse de todas aquellas cosas que en otro momento ella jamás hubiera tirado y que guardaba con tanto celo, cómo si fueran sus mejores tesoros.

Sus emociones en esos últimos meses estaban muy a flor de piel, sentía que aquellas cosas en las que debía de trabajar emocionalmente no podía hacerlas, no tenía fuerzas, era como si hubiera algo delante de ella que la impedía avanzar y eso la frustraba y al mismo tiempo pensaba que jamás conseguiría llegar al final de ese camino que tanto necesitaba su interior.

Necesitaba descansar, su cuerpo le pedía a gritos parar y sentir que ella era, lo que muchas veces se decía interiormente, lo primero; y que durante esos últimos meses había tenido muy pocas ocasiones de pensar en ella.

Se tumbó y puso en el reproductor de música un Cd, se quería trasladar a ese mundo mágico que en ocasiones había visitado.

Poco a poco se fue relajando y por su mente empezaron a pasar unas tras otras, imágenes de su vida, pero pasaban tan deprisa que no llegaba a grabarlas en ese espacio que se llama recuerdo.

De repente se vio en el interior de un precioso Faro. Era una noche cerrada y las luces del faro que rotaban constantemente iluminaban un mar negro y tranquilo. Se sentía muy bien, el mar, para ella era muy importante , le atraía y le daba una energía que no sabía muy bien explicar la razón de todo ello.

Fue subiendo una tras otras, las empinadas escaleras, al mismo tiempo que iba observando todo aquello que le rodeaba. Le gustaba aquel espacio y se sentía cómoda. Al llegar arriba se sintió distinta, aquello que divisaba a través de las ventanas era magnífico, jamás pensó poder contemplar aquella escena. Las luces del faro al girar sobre si mismo, una y otra vez era como si fueran abriendo surcos en las aguas del mar, éstas se perdían por el horizonte y iluminaban unas pequeñas montañas que se iban disolviendo cada vez que volvían de nuevo a ellas, las fuertes ráfagas de luz.

La noche se fue apagando y los tenues rayos que desprendía el Sol, cuando apareció por el horizonte, fueron envolviendo las luces del faro que incansablemente estuvo toda la noche iluminando el mar.

El Sol iluminó su cara y se despertó dulcemente. Cuando se asomó por la estrechas ventanas  para divisar en que estado se encontraba el mar, cual fue su sorpresa al observar que esos surcos que durante toda la noche, las luces del faro habían hecho en las aguas tranquilas del mar, se había convertido en una preciosa margarita..

Sus pétalos blancos, eran tan grandes que llegaban a convertirse en una pequeña isla dentro del océano, y el faro estaba justo en el centro de ella.

La música se paró y poco a poco ella fue saliendo de su estado de relajación, al abrir sus ojos se quedó pensativa y se dio cuenta de cual era el significado de aquella visión.

Toda su vida se había aferrado al pasado, nunca se fue desprendiendo de aquellas cosas que habían sido parte de su vida y que ya no necesitaba. Llevaba un tiempo tirando muchas de las cosas que estaban guardadas y en su inconsciencia había conseguido que las imágenes de sus vida pasaran sin quedarse, sin hurgar en las heridas.

Por otro lado se había transportado al mar, a esa extensa masa de agua que adoraba y que le daba tanta fuerza y a la noche que representaba la oscuridad. Con la energía de las luces del faro, consiguió después de un intenso trabajo transformar las negras aguas en grandes y preciosos pétalos blancos.

Era la primera vez que conseguía descifrar los mensajes que llegaban a su mente, realmente era su consciencia o el ego la que no la dejaban verlos. Sin duda alguna ya no estaba dispuesta a aferrarse al pasado.


14 comentarios:

  1. feliz dia amiga ! www.ocacionesdelplaneta.blogspot.com

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  2. Veo por un comentario que le dejaste a Paqui que tienes problemas con la foto pequeña que debemos ver de tu blog. A mí me pasa lo mismo, pero en vez de rayas, directamente no sale ninguna foto. Pues Carmen Maria del blog Labores en el ático, tiene la solución, si quieres pasarte por ahí ella lo explica y es muy sencillo, yo aún no lo he probado pero a Dori le pasaba igual y ya lo tiene resuelto. Espero que te sirva, un besote

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  3. Muy bueno Isa. Me ha gustado mucho. Es duro romper ese lazo que nos une a un pasado que a veces nos ata, que a veces no nos deja avanzar como deberiamos. Y es una sensacion de libertad inmensa cuando consigues comprender que se ha de segur adelante; que el pasado es tan solo eso, pasado, del que sin duda aprendimos y el que sin duda nos hizo las personas que somos hoy. En algunos casos peores, en otros mejores.

    Un abrazo

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  4. Si el pasado nos impide avanzar lo mejor es obviarlo. ¡Precioso relato, Isabel! y con mucho mensaje. Un besito.

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  5. Feliz día de la mujer Iherba..!!
    Hermoso el texto...
    Besitos

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  6. Asido fantástico leer tu comentario.
    Feliz día de la mujer.............

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  7. Un relato precioso y emotivo, gracias por compartirlo.

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  8. Hermoso, Feliz día de la mujer valiente y luchadora.

    Besitos

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  9. Lo importante que al final ve la luz, el pasado se fué, queda el presente.
    Un abrazo

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  10. Quería decirte que al fin hice el cuenco reversible a sido una delicia hacerlo, se me olvido decírtelo cuando te hice el comentario. un abrazo...

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  11. Siempre sigo tu blog.,aunque yo aun no tengo, y tu ecrito me ha encantado y me he visto reflejadisima. Muchas gracias por compartirlo. Un beso.Conchi

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!!!!Gracias por perder un ratito de tu tiempo y dejarme tus comentarios!!!!.